Sentir en mi Rostro......
Camino por esta ruta mía, sin saber mi destino e incluso sin saber si mañana estaré viva y en este andar sobre piedras, pétalos, vidrio, agua, tierra, polvo y recuerdos…aprendo, respiro, vivo, sueño, disfruto y hasta lloro.
Son tantas cosas, que no sé si alcanzará una vida para entenderlas.
Son tantos sentimientos que no sé si cabrán todos en mi adentro.
Y hay tantos acertijos que no he resuelto que a veces me olvido de vivir, por tratar de resolverlos y me doy cuenta que la vida se encarga de darme la condena o la respuesta.
Me encantaría saber que es lo que sigue en mi caminar, en mi buscar, en mi crecer, en mi humanización, aunque pierda sentido seguir viviendo.
Es que a veces soy una curiosa que abre los espejos y no deja caer pestaña alguna sobre los cerros pecosos de mi rostro.
Pero luego de pensar y de desear que así fuera, doy gracias a Dios por permitir equivocarnos, arrepentirnos y dejarnos volver a empezar.
Y muchas veces interrogo ese músculo que late dentro nuestro, y como no me conformo con solo esa respuesta…lo invito, lo invito a tomarse unos tragos conmigo y con mi cabeza para ver después de un error cometido, si sigo con mi vida o comienzo de cero.
Y no sé si seremos testarudos o rebeldes, pero siempre llegamos a lo mismo…seguimos nuestra vida pero atesorando y no olvidando lo sucedido.
Y así sigo mi caminar, despacio, tranquila, tratando de sentir y de ver más allá de lo que todo el mundo hace y a veces mi ritmo y el de todos lo entorpece. Este ritmo… mal de mi época y el de muchos que a veces hace daño sin dejar evidencia, pero produce ceguera, sordera, jaquecas; te deja con hambre y sin tacto sino te das cuenta.
Y cuando vuelvo a recordar lo que pierdo por esta enfermedad, tomo conciencia y diminuyo la velocidad de mis pies, me saco los zapatos para conectarlos con la tierra.
Pensar que nacemos para morir, pero yo, trataré de vivir bien para cuando muera no me arrepienta de haberlo hecho. Y en mi vida no soñaré con grandes actos de valentía o maravillosas posesiones o grandes logros profesionales… solo soñaré con amar profundamente.
Pero no ese amor egoísta y lastimero, sino ese amor que perdona, acepta y responde con más amor que el primero. Y espero poder hacerlo no como el océano, ese amor que viene y va, que a veces deja huellas y otras las borra con el oleaje de su impetuosidad. Sino como un árbol que viene de una semilla y que crece día a día arraigándose en la tierra y en cimiento…tanto, tanto, que aunque quisieran no arrancarían.
Lo que sí he aprendido en esta vida, mi vida… es tratar de ser auténtico, aunque cueste casi como ganarse la lotería, pero solo así me doy cuenta de que estoy viva.
No quiero ser otro, ni siquiera parecerlo. Siempre ser único o por lo menos creerlo. No seguir las reglas, tampoco destruirlas, solo quiero sentir en mi rostro el viento del andar y respirar a veces ligeramente y otras muy hondo hasta llegar imaginar mi organismo funcionar, ese funcionar armónico que te hace volar.
Y ese es mi sueño…volar por el mundo, por mi cabeza, por mi alma y por mi cuerpo, hasta conocer tanto de la vida y de la mía…

